Puedo ayudarte, acompañarte y darte mi apoyo emocional para lo que necesites, aquí te doy algunos ejemplos de lo que podemos trabajar junt@s…
La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos, una apreciación subjetiva acerca de nuestra valía. La autoestima nunca va a depender de lo que tienes, de lo que sabes o de lo que eres, va a depender siempre de la aceptación personal. Y eso se puede trabajar. Asumo como soy y lo que me pasa.
La ansiedad es una respuesta defensiva a nuestro organismo en situaciones en las que se percibe un peligro. En condiciones normales, esta respuesta es adaptativa; sin embargo, cuando la preocupación es demasiado intensa y desproporcionada ante una situación o acontecimiento cotidiano o su duración traspasa los limites de la adaptación nos encontramos ante un problema de ansiedad. Retrasarse en recoger a los niños, en ir a hacer la compra o pensar que se va a llegar tarde a hacer la siguiente tarea puede desencadenar una intensa ansiedad; y la preocupación desproporcionada por supuestos acontecimientos adversos que tienen una baja o muy baja probabilidad de ocurrir (anticipación aprensiva) genera un malestar aún mayor. A mi consulta acuden muchas personas que no son capaces de controlar esta preocupación y el pensar en ella interfiere en la realización de sus tareas.
Cuando tenemos dificultad para escoger entre diferentes opciones para conseguir un objetivo determinado y nos asalta una duda constante ante si lo que hemos hecho o dicho es acertado o no, hablamos de inseguridad.
Sería una falta de seguridad y de confianza en uno mismo relacionada con una autopercepción negativa personal en la que no confiamos en las propias capacidades, en los propios criterios para tomar decisiones ni en nuestras habilidades sociales o competenciales.
Trato a muchas personas y los síntomas básicos son incapacidad para tomar decisiones por miedo a equivocarse, envidia y celos de los demás, pensamientos obsesivos sobre la valía y capacidad personal para resolver problemas, susceptibilidad a las críticas, consideras las opiniones de los demás más acertadas que las suyas y dudas constantes sobre diferentes aspectos de la vida.
La inseguridad puede superarse, te lo aseguro.
Hay habilidades sociales básicas como escuchar, presentarse, dar las gracias, iniciar una conversación, plantear una pregunta… y otras más complejas como la empatía, la asertividad, la negociación… pero todas se pueden trabajar y aprender para interactuar y relacionarte con los demás de forma efectiva y mutuamente satisfactoria. Tú puedes expresar tus sentimientos, deseos, opiniones o derechos de modo adecuado a la situación en que te encuentras y respetando las conductas de los otros.
El estrés es una respuesta automática de nuestro organismo ante situaciones en la que sentimos que hay una demanda importante o un peligro.
Cuando no nos es posible cumplir con las demandas que se nos exigen, nos estresamos, es decir, experimentamos una sobrecarga que influye en nuestro bienestar, tanto físico como psicológico y personal. Muchos dolores de cabeza, tensiones y contracturas, problemas de insomnio, mala memoria, inapetencia sexual, envejecimiento celular, cansancio o fatiga crónicos… tienen como causa el estrés, por eso es de suma importancia tratarlo.
La insatisfacción ocasional puede ser positiva, te lleva a mejorar, y a superarte en tu día a día. En pequeñas dosis, te da energía y motivación para no dejarte vencer por los obstáculos. Además, te empuja a no conformarte con lo establecido y a buscar solución a tus problemas. Pero cuando se convierte en insatisfacción crónica resulta muy tóxica, nos conduce al perfeccionismo y a la exigencia.
Educar a los hijos no es fácil y son muchos los retos que deben afrontar los padres durante la crianza, por lo que muchas veces resulta necesario conocer y comprender de la mano de un psicólogo lo que le sucede al niño. Un acompañamiento psicológico para conocer las etapas por las que pasan nuestros hijos y saber qué podemos esperar (o no) en cada momento de su desarrollo evitará que nos angustiemos y nos permitirá hacer frente a las situaciones de una manera distinta.
El apego es la disposición a mantener proximidad y contacto con una figura de carácter protector. El tipo de apego que tengamos no sólo condicionará el tipo de personalidad sino que también marcará la manera en la que nos vamos a relacionar.
Nos vinculamos a personas, relaciones, objetos, sitios… pero es importante ser consciente de cómo creamos este vínculo para que sea sano.
Las personas que llegan a mi consulta con este problema no saben qué hacer, ni por dónde empezar a solucionar el problema; lo primero es revisar el estilo de apego y las primeras experiencias para empezar a entender cómo se ha llegado a esta situación.
La palabra duelo deriva del latín dolus y significa una respuesta con dolor y sufrimiento a una pérdida significativa imposible de recuperar.
Existen reacciones comunes, pero cada uno va a vivir este proceso de una manera diferente en función de factores como nuestra propia historia, la relación que teníamos con la persona que hemos perdido…
La muerte de alguien a quien queremos es una de las experiencias más devastadoras que podemos sufrir pero, con ayuda psicológica, podemos enfrentar y superar una pérdida de una manera saludable. El dolor va a existir, pero si tenemos herramientas para afrontarlo y recuperarnos podemos vivirlo de otra manera.